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dimecres, 1 de març de 2017

PABLO GENOVÉS, MI AMIGO

Mi amigo Pablo Genovés es estos dias noticia porque resulta que es el primer artista español que expone en la catedral de San Pablo de Londres. La verdad es que le viene al pelo esto de San Pablo, aunque poco o más bien nada tiene que ver mi amigo con santos y dioses. Digo lo del pelo porque el formato de sus obras a mi modo de entender requiere de ámbitos grandiosos, de edificios como los reflejados en sus obras, casi palaciegos. Para mi, como para todos los amigos, que se cuentan a cientos, ver a Pablo triunfar no solo me da alegría sino que además me da orgullo, orgulloso del cariño que nos tenemos desde jóvenes. Vaya desde aquí un abrazo grandioso para él.

Reproduzco el artículo de EL PAÍS de ayer:

http://cultura.elpais.com/cultura/2017/02/28/actualidad/1488306928_856697.html


El discurso artístico de Pablo Genovés (Madrid, 1959) parece haber encontrado un acomodo perfecto en la imponente nave de la catedral de San Pablo, en Londres. Algo que el propio Genovés, defensor del papel del subconsciente en la creación y de que el discurso del artista sea siempre a posteriori, parece estar descubriendo esta mañana de martes, apenas media hora después de que sus piezas hayan sido colgadas, mientras pasea entre ellas con EL PAÍS.
“Hay quien tiende a racionalizar el arte, particularmente en la tradición anglosajona. Pero yo creo en el subconsciente y en la capacidad que tiene de sorprender a todos, incluido al propio artista”, explica.
Genovés ha sido invitado por el comité artístico de la gran catedral anglicana a realizar una obra específica para esta joya del neoclasicismo, un privilegio que han tenido con anterioridad creadores como Bill Viola, Antony Gromley o Yoko Ono, y que recae ahora por primera vez en un creador español. Los tres mil visitantes que recibe San Pablo cada mañana podrán ver, desde este miércoles y por una duración indefinida, las cinco piezas de Genovés inspiradas, como exigía el programa, por el cambio climático. Un tema que el propio Genovés decidió incorporar a su obra, explica, estando en Berlín hace casi diez años.


Una mirada más detenida revela en cada una de las piezas las obsesiones del artista. La mezcla de lo real, lo falso y lo imaginado. “Siempre utilizo elementos apropiados, fotografías que encuentro en chamarileros, por ejemplo”, explica. “Pero me ha costado encontrar material antiguo del interior de San Pablo. Encontré dos fotografías de los años 20, pero eran parciales. Tuve que completarlas con fotografías que realicé yo, analógicas como aquellas y tomadas desde el mismo punto desde el que aquellas estaban tomadas”.
La intervención consiste en cuatro fotomontajes en blanco y negro de gran formato del interior de la propia catedral, colgados de los pilares de la arcada que separa la gran nave de los pasillos. En tres de ellas, una masa de agua embravecida inunda el interior del templo y, en la cuarta, una nube amenaza lluvia desde lo alto de la cúpula.
Ensambladas digitalmente, el tránsito de una foto a otra es imperceptible, pero el observador apreciará que una parte de la nave tiene luz eléctrica y, sin embargo, en otra parte todavía no se habían construido añadidos modernos de madera. “Así es la historia, parte real y parte interpretada”, explica Genovés. “Documentos reales, documentos falsos y documentos imaginados, como el agua en mis fotos. Es lo que pasa con el cambio climático, que lo notas y parece que no te lo acabas de creer”.

Genovés defiende que el arte tiene el deber de concienciar sobre los problemas del mundo. “Los artistas somos raros, no nos acabamos de adaptar al mundo, pero tenemos unas antenas y todo lo anticipamos”, explica. “Llega una crisis económica y donde primero se nota es en el arte. Los artistas catalizamos en el subconsciente lo que la sociedad está viviendo”.
Pero la obra, explica Genovés, alcanza incluso más allá de las paredes de la catedral. “Al otro lado de esa puerta esta el río”, recuerda el artista. “Hay unas compuertas que regulan su caudal. Históricamente se abrían una vez al año, en emergencias. Los últimos años se han llegado a activar tres veces al mes. Es el nivel del río como testigo de los cambios en la naturaleza provocados por el ser humano. Y el edificio como símbolo de la espiritualidad y la cultura humanas. Esa contraposición está siempre en mi trabajo”.
Se considera un privilegiado por poder exponer fuera. "En España los políticos van a lograr que desaparezca el arte, tanto la derecha como la izquierda”, opina. “Todos tienen la idea de que no es importante. Al subir el IVA han provocado que vuelva el dinero negro a la cultura, que ya estaba erradicado. Artistas consagrados están apuradísimos, salir fuera es lo único que nos queda, igual que sucedió a los ingenieros. No hay una nueva generación. No puede haber más miopía que lo que se ha hecho con la cultura en España. Todos los partidos, incluido Podemos. Y una izquierda sin ideas culturales no tiene futuro”.

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